¿Qué es la Sarcopenia?: Estrategias para evitarla en ancianos.

Qué es la sarcopenia y cómo evitarla

La palabra “sarcopenia” es un término que procede del griego y que literalmente significa escasez de carne, refiriéndose a la pérdida o disminución (penia) de músculo (sarco).

Desde la definición inicial de Rosenberg en 1989, como la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento, se han realizado matizaciones y variaciones a lo largo del tiempo de esta primera definición de sarcopenia. 

Actualmente este síndrome geriátrico se describe como la pérdida progresiva y generalizada de masa muscular esquelética y de la función muscular, lo que provoca pérdida de la fuerza y del rendimiento físico con todas las posibles repercusiones que esto puede conllevar: mala calidad de vida, con dificultad para realizar las tareas diarias y pérdida de autonomía personal, discapacidad física, mayor riesgo de caídas y fracturas óseas y aumento de la morbimortalidad.

¿Qué es la sarcopenia?

La sarcopenia es un síndrome generalmente asociado al envejecimiento, hasta aproximadamente los 30 años una persona puede ganar masa muscular. A medida que envejece lo que experimenta es pérdida de esta masa muscular.

Es importante un aumento de la cantidad de masa muscular a la que lleguemos de joven para que, cuando la vayamos perdiendo como consecuencia del normal proceso de envejecimiento (sobre todo a partir de los 65-70 años), no lleguemos a desarrollar sarcopenia, es decir, mientras más músculo tengamos partimos de un punto más alto para evitar la sarcopenia. 

Por otra parte la velocidad de pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento no es igual en todas las personas

En la sarcopenia es fundamental el estilo de vida que uno ha llevado durante toda su vida: en la juventud, para llegar a tener la máxima cantidad de masa muscular posible y en la vejez, para ralentizar las pérdidas. 

Más adelante veremos en detalle que, aunque influyen otros factores, una alimentación equilibrada con las cantidades adecuadas de proteínas y el ejercicio físico a lo largo de toda la vida son los principales factores de prevención de la sarcopenia y, si esta ya ha aparecido, de la atenuación de sus efectos. El objetivo debería ser llegar a la senectud siendo físicamente independientes y autónomos, retrasando todo lo posible la pérdida de autonomía y la discapacidad.

Teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento poblacional, con una alta esperanza de vida, la sarcopenia puede convertirse en la “pandemia” del siglo XXI, por eso es importante que nos concienciemos de la importancia de la alimentación adecuada y del ejercicio físico durante todas las etapas de nuestra vida.

Tipos de sarcopenia

Podemos destacar varios tipos de sarcopenia según la duración de la misma y su relación con la edad:

  • Sarcopenia Primaria: Debida exclusivamente a la edad y el envejecimiento.
  • Sarcopenia Secundaria: Debido o a consecuencia de una enfermedad sistémica (normalmente relacionada con procesos inflamatorios como en neoplasias). También puede ser causa de malabsorción de nutrientes, ingesta inadecuada de los mismos o anorexia.
  • Sarcopenia Aguda: Debida a una enfermedad aguda secundaria. Tiempo no mayor de 6 meses.
  • Sarcopenia Crónica: Debida a enfermedad crónica y progresiva con un mayor riesgo de mortalidad. La duración será mayor a 6 meses.

Síntomas y consecuencias de la sarcopenia

La clínica de esta enfermedad dependerá de la cantidad de masa muscular y fuerza muscular perdidas. 

Síntomas

El signo (manifestación objetiva y explorable) más llamativo de esta enfermedad es la pérdida de masa muscular y los síntomas asociados a esto son:

  • Debilidad (poca fuerza).
  • Aumento de caídas y accidentes.

Consecuencias

Las consecuencias de la aparición y avance de la sarcopenia son:

  • Caídas frecuentes: Debido a la pérdida de masa muscular y a la falta de fuerza se producen caídas de repetición que llevan a otros problemas graves como fracturas de hueso o rotura de ligamentos.
  • Pérdida de independencia funcional: Este punto es debido, de nuevo, a la pérdida de masa muscular y al debilitamiento ya que dificultan las tareas más rutinarias haciendo que estas caigan en deshuso y provocando la discapacidad y la dependencia.
  • Aumento de la morbilidad: La sarcopenia está ligada a una pérdida progresiva de la funcionalidad y con ello a un aumento del riesgo de padecer enfermedades como la osteoporosis y la diabetes (así como un posible empeoramiento de las mismas).
  • Aumento de la mortalidad y necesidad de institucionalización.

Prevalencia: ¿A quién afecta más?

a quién afecta la sarcopenia

La prevalencia de esta enfermedad es de un 6-22% (en población mayor de 65 años de edad) de un 14-38% para aquellos que se encuentran en residencias y de un 10% en los hospitalizados.

Además, esta prevalencia aumenta exponencialmente según la edad y es mayor en el sexo femenino. Esto último es debido a la mayor masa muscular en el sexo masculino (además del nivel de testosterona que está relacionado con el mayor volumen y crecimiento muscular) y posiblemente a un estilo de vida más activo.

Evidentemente cabe mencionar que las personas que no realizan suficiente ejercicio en su vida diaria (sedentarios) y/o no tienen unos buenos hábitos alimentarios son más proclives a padecer esta enfermedad. Por ello siempre hay que destacar la importancia del ejercicio físico y una buena alimentación para prevenir la misma.

¿Cómo prevenir la sarcopenia?

cómo prevenir y evitar la sarcopenia

La actividad física es fundamental en el mantenimiento de la masa muscular a cualquier edad. El envejecimiento suele estar acompañado de una disminución de la actividad, lo que favorece la sarcopenia. 

Ahora bien, cuando una persona, tenga la edad que tenga, sufre un periodo largo de inmovilidad (por ejemplo a consecuencia del encamamiento por cualquier patología), se observa la pérdida de fuerza y masa muscular (esto hace referencia a que la sarcopenia podría darse en personas jóvenes, no es una enfermedad exclusiva de ancianos). 

Aunque toda actividad física es beneficiosa para el organismo, tanto la aeróbica (andar, correr, nadar, montar en bicicleta…, es decir, todo ejercicio que suponga un incremento en el consumo de oxígeno), como el ejercicio de resistencia, parece ser que es este último el que protege contra la sarcopenia porque produce una hipertrofia (aumento de tamaño) de la masa muscular. 

Por ello en el anciano, como protección frente a la sarcopenia, habría que recomendar una actividad física programada, adaptada a su edad y en la que se combinen los ejercicios aeróbicos y los de resistencia.

La alimentación en el anciano juega un papel importantísimo en la prevención de la sarcopenia: una dieta desequilibrada, pobre en energía y/o proteínas, es caldo de cultivo para este síndrome. Por otra parte, no es rara la desnutrición en los ancianos. 

Vamos a ver estos dos pilares para la prevención con más detalle.

Ejercicio físico y nutrición adecuada: Los dos pilares del tratamiento y la prevención de la sarcopenia

Proteínas y ejercicio en la Sarcopenia

La actividad física debe hacerse de forma programada, con ejercicios de resistencia, adaptados a la edad del paciente. Es fundamental el asesoramiento de un entrenador físico o un fisioterapeuta que establezca el programa de ejercicios. 

Los ejercicios de resistencia, que pueden hacerse por ejemplo con gomas elásticas, deben ir dirigidos a los grupos musculares que usamos cotidianamente. El papel del fisioterapeuta es fundamental para que con el programa de ejercicios el paciente vaya ganando masa y fuerza muscular, mejorando su equilibrio, la velocidad de la marcha…

El otro pilar en el tratamiento y prevención de la sarcopenia es la dieta, sobre todo el aporte proteico adecuado. El proceso normal del envejecimiento produce una pérdida de masa muscular que aumenta los requerimientos proteicos del anciano con respecto a personas más jóvenes. Por otro lado la ingesta proteica en ancianos es con frecuencia insuficiente, por diversos factores que anteriormente habíamos comentado.

La dieta en el anciano ha de aportar una cantidad adecuada de proteínas (sin sobrepasarse si existe un problema renal previo), rica en antioxidantes, ácidos omega 3 y minerales como el calcio , el selenio y el magnesio.

Alimentos como el aceite de oliva, los cereales integrales, las verduras, el pescado y los frutos secos, propios de la dieta mediterránea, estarían muy indicados.

Por el contrario habría que evitar, en lo posible, los alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas.

Por último, si a través de la dieta normal el anciano no llega a ingerir las cantidades de proteínas que su cuerpo le demanda, habría que recurrir a los preparados comerciales de suplementación proteica o proteína whey, como un complemento a su dieta habitual, no como sustitutos de comidas. 

Lo que está claramente demostrado es que el aporte suficiente de proteínas en el anciano, bien a través de los alimentos o con la ayuda de los suplementos, es fundamental para prevenir y tratar la pérdida de masa muscular.

Es importante tener claro que no existe un tratamiento concreto para la sarcopenia. Hay posibles tratamientos con testosterona y hormonas de crecimiento pero no queda claro que sean muy efectivos ni que los efectos secundarios sean inferiores al beneficio obtenido.

¿Qué cambios se producen en el tejido muscular cuando envejecemos?

Con la edad (entre los 35-70 años) todos perdemos tejido muscular, por ello es muy importante mantener una actividad física adecuada y una buena dieta.

pérdida muscular por sarcopenia

En general el tejido muscular comienza a perder número de fibras, así como una disminución del tamaño de las mismas, y algunas son repuestas por tejido fibroso duro. Además el tejido muscular comenzará a ser reemplazado más lentamente. 

Cabe destacar que en el caso de las mujeres es más evidente la pérdida de tejido óseo debido a la menopausia. Y en el caso de las articulaciones, debido a la edad, se vuelven más rígidas y menos flexibles.

Factores que influyen en su evolución

En cuanto a la fisiopatología o mecanismo por el que se desarrolla la sarcopenia dentro del proceso fisiológico del envejecimiento, habría que tener en cuenta muchos factores que influyen en su evolución:

El primero es la predisposición genética: la genética es uno de los factores que más contribuye a las diferencias en la cantidad de masa y fuerza muscular entre unas personas y otras, por lo que es lógico que también influirá en el desarrollo de sarcopenia. Además, en lo últimos años, se han observado alteraciones en los genes que a su vez alteran el metabolismo proteico y la función muscular.

Otro factor que favorece la sarcopenia es el bajo peso al nacer, independientemente del peso y la altura que alcance el individuo en la vida adulta.

También habría que tener en cuenta los factores hormonales: el proceso del envejecimiento lleva aparejado la disminución de una serie de hormonas que intervienen en el metabolismo muscular: la disminución de las hormonas sexuales (estrógenos y tetosterona), de la insulina (disminución de los niveles de insulina en sangre o aumento de la resistencia a esta hormona)… favorecen la disminución de la masa muscular.

Hay una serie de factores en la senectud que potencian o empeoran esta enfermedad tales como: problemas dentales, pérdida de apetito, alteraciones en el estado de ánimo, menor poder adquisitivo, hospitalizaciones…. 

La actual pandemia que estamos viviendo por la COVID-19 está acrecentando los problemas nutricionales en nuestros mayores hospitalizados ya que, al mismo tiempo que aumentan los requerimientos energéticos por la enfermedad, se produce una mayor dificultad para cubrirlos por la pérdida de apetito, la existencia de una situación inflamatoria grave, problemas de nauseas, vómitos y diarreas asociados a la enfermedad.

Por último, como otros factores potenciadores de la sarcopenia, y que suelen acompañar al anciano, está la presencia de otras patologías (comorbilidad) y la polifarmacia.

Sarcopenia y Dinapenia

La dinapenia es la pérdida de fuerza muscular y rendimiento físico general, asociado a la edad, no causado por enfermedades neurológicas ni musculares. La dinapenia puede estar provocada por ciertos estilos de vida, caídas, pérdidas de peso… así como a ciertos estados psicológicos.

La dinapenia aparecerá siempre antes que la sarcopenia y será un factor de riesgo para padecer la misma ya que al tener menos fuerza se pueden llegar a dejar de realizar ciertas actividades físicas que serán preventivas frente a esta enfermedad.

¿Cómo se diagnostica la sarcopenia?

Para el diagnóstico de sarcopenia no existe una única prueba. El objetivo del diagnóstico es poner de manifiesto la disminución de la fuerza y/o la masa muscular, y si esta pérdida es lo suficientemente intensa para suponer un riesgo para la aparición de complicaciones. 

Se solicitará al paciente la realización de test físicos para medir su fuerza muscular y el rendimiento físico y también se realizarán pruebas de imagen como la resonancia magnética nuclear, la tomografía axial computarizada, la absorciometría dual de energías de rayos X, así como la valoración de la excreción urinaria de creatinina que es un metabolito que procede del metabolismo del músculo y que, en los casos de sarcopenia, su excreción por orina estaría disminuida.

REFERENCIAS:

  • https://www.medigraphic.com/pdfs/sinergia/rms-2019/rms195c.pdf
  • https://www.mscbs.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL95/ORIGINALES/RS95C_202102033es.pdf
  • https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/Estrategia/docs/Fragilidad/FragilidadyCaidas_personamayor.pdf
  • https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/186466/9789240694873_spa.pdf?sequence=1
  • https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext HYPERLINK “https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112019000500012″& HYPERLINK “https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112019000500012″pid=S0212-16112019000500012

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