Flora intestinal: ¿Qué es, por qué se daña y cómo se puede recuperar una vez dañada?

Flora intestinal dañada como mejorarla

Si te preocupas por tu salud y bienestar corporal es probable que hayas observado que muchos productos alimentarios, sobre todo los destinados a la promoción de hábitos de vida saludable, reseñan en sus envases los beneficios de sus ingredientes para la salud de la flora intestinal. Si en alguna ocasión te has preguntado el por qué se especifica tácitamente este dato, hemos de decirte que no se trata de un simple reclamo publicitario. ¡Veamos las razones!

Generalmente, por desconocimiento, no le damos a la flora intestinal la importancia que merece. Por ello, en este artículo vamos a darte a conocer qué es y cómo cuidar tu microbioma, ya que, además de ser fundamental para el correcto funcionamiento del sistema digestivo, juega un papel decisivo en la prevención de enfermedades.

Si hemos logrado despertar tu curiosidad, te animamos a que finalices la lectura, descubrirás los beneficios que aporta a la salud mantener en equilibrio esta parte del cuerpo.

¿Qué es la flora microbiótica o intestinal?

Bacterias flora intestinalSe calcula que en nuestro organismo existen aproximadamente 2000 especies bacterianas.

¡No te alarmes!

Solo 100 de estas especies pueden llegar a provocar infecciones de gravedad, el resto son beneficiosas para nuestra salud. Pues bien, al conjunto de bacterias o microorganismos vivos que se alojan en nuestro intestino, principalmente en el colón, es lo que conocemos como flora intestinal.

En nuestro cuerpo habitan más de 100 billones de bacterias y el 90% de ellas están localizadas en el intestino, formando un ecosistema que convive en perfecta armonía con nuestro organismo y del cual nos beneficiamos mutuamente. Estos microorganismos pueden llegar a pesar más de 1 kilo y no solo actúan como un órgano clave para el sistema inmunológico, también son fundamentales para el correcto desarrollo de los órganos y para el metabolismo.

¿Cómo se forma la flora intestinal?

A pesar de que la flora intestinal actúa como un órgano y es un factor crucial para el desarrollo adecuado y para la salud durante toda la vida, nuestro organismo no tiene la capacidad de crearla, la adquiere del exterior, por lo que su composición es diferente en cada persona.

Cuando nacemos nuestro intestino está libre de bacterias. Los primeros microorganismos intestinales que un recién nacido adquiere proceden de las bacterias que la madre le transfiere del canal del parto. La microbiota del bebé se va conformando durante los dos primeros años de vida, alcanzando la madurez a los tres años de edad en y su composición influye el tipo de lactancia (materna o artificial) y el medio ambiente.

Una vez que la flora bacteriana intestinal ha madurado, la cantidad de microorganismos vivos en el intestino va fluctuando a lo largo de nuestra vida en función de factores externos como el tipo de alimentación, de los cambios hormonales, de la edad, de ciertas enfermedades, del consumo de antibióticos y de los hábitos de vida saludables que adoptamos.

De igual forma, la cantidad y su composición no es la misma en todo el aparato digestivo. En el estómago es donde se encuentran el menor número de bacterias debido a su pH ácido. Conforme vamos avanzando por el intestino, su número va en aumento hasta llegar al colón, que es donde se concentra casi el 85% de las bacterias intestinales.

¿Cuáles son las funciones de la flora intestinal?

funciones de la flora intestinalQue la mayoría de las bacterias que componen nuestra flora intestinal estén localizadas en el colón no es puro azar. Por su propia fisiología, estamos ante la zona más susceptible de nuestro cuerpo a sufrir infecciones y, no en vano, el aparato digestivo es considerado como la cuna del sistema inmunológico.

La flora intestinal no solo evita la invasión de gérmenes nocivos y previene infecciones intestinales, también se encarga de mantener en alerta a nuestro sistema inmune, estimulando la producción de defensas en respuesta a la presencia del pequeño porcentaje de bacterias patógenas que se concentran en el colón.

Como una verdadera aliada para nuestra salud, la microbiota intestinal cumple con diferentes funciones, todas ellas de gran importancia para la salud y el correcto funcionamiento de nuestros órganos:

  • Funciones de nutrición y metabolismo
  • Funciones de protección
  • Funciones tróficas

Funciones Metabólicas y nutricionales

La flora se encarga de metabolizar los residuos dietéticos no digeribles, la mucosa gástrica y los detritus celulares (residuos que provienen de la descomposición orgánica).

Esta función es posible gracias a que la comunidad de bacterias por la que está compuesta nuestro microbioma tiene la capacidad de crear una gran variedad de enzimas y agentes bioquímicos diferentes a los recursos propios de nuestros órganos:

  • Los hidratos de carbono que no son digeridos por nuestro organismo se fermentan en el ciego y en colón y constituyen una importante fuente de energía para la proliferación bacteriana.
  • Produce ácidos grasos de cadena corta que podemos absorber, lo que se traduce en una mayor recuperación de la energía procedente de los alimentos y favorece la absorción de calcio, hierro y magnesio.
  • Las funciones metabólicas incluyen la producción de vitaminas K, B12, biotina, ácido fólico y ácido pantoténico y la síntesis de aminoácidos a partir del amoníaco o la urea.

Funciones de Protección

funciones flora intestinalLa función protectora de la microflora actúa con un efecto “barrera” debido a la capacidad de ciertas bacterias para producir sustancias antimicrobianas que inhiben la proliferación de otras bacterias. También se produce una competición entre estos microorganismos por los recursos (nutrientes o espacios ecológicos) de su propio ecosistema.

Como resultado de esta barrera protectora se produce el equilibrio y la estabilidad de las diferentes especies bacterianas que conforman el ecosistema de la flora intestinal ya que las bacterias que ocupan un espacio no solo impiden que microorganismos extraños se implanten en su hábitat, también evitan la proliferación de otros microorganismos oportunistas que se encuentran presentes en el intestino.

Funciones tróficas

Esta función de la flora intestinal tiene dos mecanismos diferentes de acción:

  • Sobre las células del epitelio intestinal: los ácidos grasos de cadena corta producidos por las bacterias intestinales fortalecen a las células epiteliales (enterocitos) que son las encargadas de:
    • Transportar agua y electrolitos al interior del organismo
    • Facilitan la absorción de nutrientes esenciales
    • Favorecen la secreción de proteína en la luz intestinal.

    De esta forma, evita que se produzca la excesiva permeabilidad del epitelio e impide el paso de microorganismos nocivos al torrente sanguíneo.

  • Sobre el tejido inmunitario: El sistema digestivo es la mayor vía que nuestro organismo tiene para la entrada de antígenos, por lo que no es extraño que el sistema inmunitario intestinal sea la parte más extensa de nuestro sistema inmune. La flora bacteriana intestinal se encarga de diferenciar los microorganismos inocuos de los potencialmente peligrosos, por tanto, es decisiva para el desarrollo y maduración de nuestro sistema inmune.

¿Cómo nos beneficia el correcto equilibrio de la flora intestinal?

Del equilibrio de este ecosistema tan complejo depende el bienestar de nuestro organismo:

  • Mejora el tránsito intestinal, la digestión y ayuda a evitar los gases y el estreñimiento.
  • Es imprescindible para la síntesis de compuestos como la vitamina K y algunas vitaminas del complejo B.
  • Favorece la tolerancia a la lactosa ya que degrada la parte ingerida y contribuye a suplir la deficiencia de lactasa que poseen los intolerantes.
  • Ayuda a absorber el calcio, ya que al producir ácido láctico crea el medio adecuado para su asimilación.
  • Protege al hígado al tener la capacidad de neutralizar determinadas sustancias nocivas.
  • Ayuda a prevenir el cáncer de colon gracias a la utilización de la fibra de los alimentos.

¿Qué puede alterar el equilibrio de la flora intestinal?

La flora intestinal es un ecosistema frágil que puede alterarse por factores tanto intrínsecos como extrínsecos.

Factores intrínsecos

Entre los factores intrínsecos que pueden acabar con la flora intestinal dañada destacan:

  • La composición de nuestra flora intestinal.
  • La predisposición genética
  • El tipo de nuestras secreciones intestinales.
  • Trastornos gastrointestinales como pólipos, celiaquía, la enfermedad de Crohn, etc. Pueden ser trastornos agudos como la diarrea del viajero o crónicos, como el síndrome del intestino irritable.
  • La edad ya que a partir de los 60 años se produce un notable descenso de las bacterias beneficiosas.
  • Alergias o intolerancias que se pueden manifestar con dolor abdominal, diarreas o estreñimiento.

Factores extrínsecos

Los factores extrínsecos son los que derivan de nuestras propias acciones y, por tanto, tenemos la facultad de controlar y corregir. Entre las principales causas extrínsecas que originan el desequilibrio de la microbiota intestinal se encuentran:

  • No seguir una dieta sana y equilibrada: Al no recibir las propiedades antioxidantes de sus polifenoles, el bajo consumo de frutas y verduras puede alterar la flora intestinal. De igual forma, la ingesta de alimentos ricos en fibras favorece el crecimiento y actividad de las bacterias beneficiosas; no consumir suficiente fibra también da origen a dicho desequilibrio. Por otro lado, el consumo excesivo de proteína de origen animal (sobre todo carne roja y carne procesada) contribuye al deterioro de la flora intestinal al provocar un efecto inflamatorio y carcinogénico que afecta a la barrera intestinal y provoca daños en el ADN.
  • Tener malos hábitos de vida: El sedentarismo y el sobrepeso son factores que pueden hacer que acabes con la flora intestinal dañada. Independientemente de la dieta, el ejercicio físico aumenta la diversidad microbiana y puede promover la salud intestinal, reduciendo el riesgo de padecer enfermedades crónicas. El consumo de tabaco o alcohol también influyen en la variedad de microorganismos que colonizan nuestro intestino, provocando la disminución o aumento de unos u otros y, como consecuencia, contribuyen a romper su equilibrio.
  • Los antibióticos Los antibióticos tienen como misión eliminar bacterias que son causantes de una patología. Hasta aquí todo está bien, pero al no diferenciar las bacterias dañinas de las saludables, estos también atacan a las bacterias de la flora intestinal, provocando su reducción y afectando a su funcionalidad. Esto explica el por qué uno de los efectos secundarios de los antibióticos es la diarrea.

El uso continuado de laxantes, los cambios bruscos de alimentación (por ejemplo durante un viaje), el insomnio y el estrés, también son factores que pueden provocar que acabes con la flora intestinal alterada.

Consecuencias del desequilibrio de la microbiota intestinal (Disbiosis)

la flora intestinal dañadaLa disbiosis es el término con el que se denomina al desequilibrio, tanto en la cantidad como en la proporción, de bacterias existentes en la flora intestinal.

Estas alteraciones se asocian a procesos orgánicos irregulares, aunque en ocasiones pueden derivar en procesos patológicos de mayor gravedad.

Las consecuencias más comunes son las alteraciones digestivas. Pero, también se ha relacionado con las siguientes patologías:

  • Diarrea
  • Molestias digestivas (flatulencia o dolor abdominal)
  • Colitis pseudomembranosa.
  • Síndrome de intestino irritable
  • Enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa)
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Enfermedades alérgicas y atópicas.
  • Cáncer de colón y de hígado
  • Diabetes
  • Obesidad
  • Síndrome metabólico

¿Cómo mejorar la microbiota intestinal?

Ya habrás llegado a la conclusión que tanto la dieta como la actividad física son dos pilares fundamentales para la buena salud de nuestro microbioma.

No obstante, existen alimentos que por su contenido en probióticos y prebióticos son considerados como auténticos aliados para la flora intestinal dañada.

¡Veamos qué son estos conceptos!

Prebióticos

Alimentos probióticosLos prebióticos son sustancias que están presentes en algunos alimentos. Generalmente, estas sustancias están compuestas por hidratos de carbono que nuestro organismo no es capaz de digerir (lactulosa, fibra alimenticia, fructooligosacáridos e inulina) y, dado que sirven de alimento a las bacterias intestinales beneficiosas del intestino, tienen la capacidad de estimular su crecimiento y/o su actividad.

Además, la fermentación de los prebióticos genera ácidos grasos de cadena corta que inhiben el crecimiento de organismos patógenos.

Estas moléculas están presentes principalmente en alimentos de origen vegetal: el ajo, la cebolla, las alcachofas, los plátanos, el maíz, la miel, la soja, el trigo, el puerro, las espinacas, la avena… constituyen una fuente natural de prebióticos.

Los prebióticos también pueden ser usados por la industria alimentaria para dar origen a lo que actualmente conocemos como alimentos funcionales. Entre estos alimentos se encuentran los yogures y lácteos enriquecidos, cereales fortificados, leches fermentadas…

Probióticos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos define a los probióticos como aquellos microorganismos vivos que, cuando son consumidos en cantidades adecuadas, provocan efectos beneficiosos en la salud del organismo que los recibe.

Nuestro microbioma está formado por microorganismos vivos que tienen como función regular nuestra salud intestinal y evitar el desarrollo de enfermedades. Cuando ingerimos alimentos con probióticos lo que estamos haciendo es contribuyendo a aumentar el número de estos microorganismos en beneficio de nuestra salud, ayudando a reforzar el ecosistema bacteriano y mantener el equilibrio de la microbiota.

Tipos de bacterias probióticas

Aunque existen una gran cantidad de microorganismos considerados como probióticos, los más utilizados son los grupos Lactobacillus y Bifidobacterium. Ambos grupos de microorganismos se han convertido en una opción profiláctica y terapéutica muy tenida en cuenta por la comunidad científica para dar respuestas a diferentes problemas gastrointestinales y sistémicos, entre ellos, la intolerancia a la lactosa, las diarreas y las alergias alimentarias.

  • Bifidobacterias: Aunque este grupo de bacterias normalmente viven en los intestinos, pueden ser cultivadas fuera del cuerpo para posteriormente ser consumidas como suplementos o medicinas. Las bifidobacterias pertenecen a un grupo de bacterias llamadas ácido lácticas y se encuentran en alimentos fermentados como el yogur y el queso.
  • Lactobacilos: También están presentes en alimentos como el yogur y en los suplementos dietéticos. Dado que todos los lactobacilos no son iguales, se puede cuestionar la calidad de ciertos suplementos dietéticos, en el etiquetado de dichos productos se debe especificar la especie del lactobacilo y su efecto (diarrea, para evitar reacciones a antibióticos, para la fibrosis quística o para prevenir alguna patología) ya que de ello va a depender su calidad y efectividad.

Alimentos ricos en probióticos naturales

alimentos probióticos fermentados

Los probióticos se encuentran en muchos alimentos y bebidas que han pasado por un proceso de fermentación. Algunos de ellos son:

  • Yogurt: Es el alimento probiótico más popular y consumido, pero no todos valen. Ha de ser natural y no pasteurizado.
  • Queso crudo Para que el queso sea rico en probióticos tiene que estar elaborado con leche cruda y sin pasteurizar.
  • Kéfir: Se trata de un producto lácteo fermentado parecido al yogur líquido. Es considerado como uno de los alimentos más ricos en probióticos naturales.
  • Aceitunas y encurtidos
  • Chucrut: Es un repollo fermentado típico de la gastronomía alemana que debe consumirse crudo para obtener sus beneficios.
  • Kombucha: Es una bebida fermentada a base de té verde o negro que contiene una gran variedad de microorganismos.
  • Suero de mantequilla: Es un tipo de leche fermentada similar al yogur líquido muy popular en Holanda y Alemania.

Además de introducir estos microorganismos en nuestra flora intestinal a través de la alimentación, existen suplementos alimenticios en cápsulas, líquidos o polvos que están formulados con probióticos naturales y que generalmente son usados como complementos que ayudan a regenerar la flora intestinal en situaciones de estrés, cambios hormonales o consumo prolongado de antibióticos.

Consejos para mantener y/o recuperar el equilibrio de la flora intestinal

como mejorar la flora intestinal dañada com deporte

Tenemos la facultad de regular la microbiota de forma voluntaria, pero hemos de hacerlo de forma correcta para no alterar la simbiosis (relación de beneficio mutuo) entre las bacterias y el intestino.

Para conseguir esa armonía es importante seguir una alimentación variada rica en frutas, verduras, legumbres y semillas. Lo ideal es que incluyas alimentos ricos en fibras y con alto contenido en probióticos y prebióticos que te ayuden a mantener la salud de tu microbiota intestinal.

De igual forma, llevar un estilo de vida saludable donde evites el consumo de alcohol y de tabaco, descansar lo suficiente, evitar las situaciones de estrés y realizar de forma habitual alguna actividad física son las recomendaciones más efectivas para poder garantizar el correcto funcionamiento de este importante ecosistema bacteriano.

Quizás pueda interesarte:

Mejores multivitaminicos
Jalea Real: Vitaminas, propiedades y beneficios
Las mejores proteínas veganas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba